Alain Badiou y el 15-M: “una modificación brutal de la relación entre lo posible y lo imposible”.

En su sesión del 25 de mayo de 2011 de su seminario “¿Qué significa cambiar el mundo?”, el filósofo francés Alain Badiou hace alusiones directas al movimiento 15-M y aporta algunos conceptos y juegos de distinciones altamente precisos, pertinentes y orientadores para pensar lo que (nos) está pasando.

Heidegger, el enemigo filosófico número 1.

Una reflexión crítica sobre el pensamiento de Martín Heidegger y su compromiso político.

Michel Onfray Filósofo aquí y ahora [Documental subtitulado]

Documental del canal Arte, realizado en 2008 sobre la vida del filósofo.

La actualidad de Karl Marx [Podcast]

Jean-Philippe Jáze. Profesor-investigador del Departamento de Filosofía de la Facultad de Humanidades, UAEM, nos habla de la importancia del pensamiento de Karl Marx.

Esbozo histórico de la filosofía mexicana del siglo XX.

Un recorrido por los más importantes pensadores de la filosofía mexicana.

Sartre: "La edad de las pasiones". [Película con subtítulos en español]

Película en dos partes hecha para la televisión francesa en donde se aborda la vida de Sartre y su inseparable compañera Simone de Beauvoir en medio de la rebelión en Argelia, la oposición en contra de De Gaulle y su vida amorosa, pasando por su visita a Cuba y Rusia y sus manifestaciones políticas..

Foucault por sí mismo [Documental con subtítulos en español]

Documental que ofrece un panorama de algunos de los temas principales sobre los que reflexionó Michel Foucault a lo largo de su vida. Este panorama se construye a partir de las propias palabras del autor, puesto que el documental en su totalidad está conformado por la ilación de fragmentos de declaraciones de Foucault, de algunos de los cursos que dictó y de citas de sus textos.

Zizek! El documental [Subtitulado en español]

Documental Zizek! realizado por Astra Taylor y protagonizado por el escritor y académico conocido en todo el mundo como “el Elvis de la teoría cultural”, el esloveno Slavoj Zizek, donde se explora su trabajo y excéntrica personalidad.

martes, 10 de mayo de 2011

Elisabeth Badinter: "La maternidad es una nueva forma de esclavitud".




-Ésta es una de las tesis defendidas por la filósofa francesa Elisabeth Badinter en su último libro, "La mujer y la madre", que en España edita Esfera de los Libros.

-Polémico en Francia con más de 200.000 ejemplares vendidos, esta líder de referencia en el feminismo francés, afirma que su objetivo no es buscar crispación sino abrir un verdadero debate sobre la situación de la mujer en Europa.


La maternidad como nueva forma de esclavitud es, según Badinter, el resultado de la terrible crisis económica que atraviesa el viejo continente. Muchas mujeres se están cuestionando si asumir una doble jornada de trabajo, cobrando menos que sus compañeros, es lo que realmente les hace felices y, como consecuencia, sitúan la maternidad en el centro de sus vidas.

"Todo lo natural es bueno"

Pero la crisis no es únicamente económica, es también ideológica. Se cuestiona si, en un proceso de búsqueda de la felicidad a través del consumo, no nos hemos olvidado de escuchar a la naturaleza. Por eso, adquiere ahora especial valor y se impone la tendencia a pensar que todo lo natural es bueno.

El parto natural con dolor, la lactancia materna o el uso de pañales reutilizables forman parte de una ofensiva naturalista que encuentra entre sus víctimas a mujeres profesionales que rondan los 30 años y que, presionadas por la edad, abandonan temporalmente su trabajo para vivir la maternidad. Afecta igualmente a las mujeres menos favorecidas que buscan refugio en las ayudas sociales de los Estados para dedicar más tiempo a la crianza de sus hijos.

"Yo soy una madre mediocre"

Badinter, madre de tres hijos, defiende que, al contrario que los animales, los humanos no poseen instinto maternal. Considera que es un concepto fabricado que somete las decisiones de la mujer mientras que, el amor, es un sentimiento humano que se construye día a día, sin automatismo, y que reconoce las limitaciones de las madres. "Queremos hacerlo todo bien pero, inevitablemente, nos equivocamos a diario".

Es además este mismo modelo naturalista ecológico el que pone en riesgo el reparto de responsabilidades en el hogar. "No se es madre 24 horas al día y el biberón lo pueden dar de igual forma el padre y la madre"

La violencia de género tergiversa la imagen de la mujer

Las estadísticas sobre violencia de género son escandalosas y hay que combatirlas pero es necesario dejar de pensar que todos los hombres son violentos. "Hace cuarenta años queríamos que las niñas creyeran que podían conquistar el mundo. Hoy, se impone la idea de que se tienen que proteger" y esto deriva en una peligrosa victimización de la mujer.

Badinter afirma estar en contra de las leyes que, a través de cuotas, buscan la equidad de género. Cree que esta medida entraña un riesgo: que las mujeres terminen ocupando puestos de poder en función de su sexo y no de sus capacidades.

Sobre la posibilidad de que una mujer llegue al Elíseo en Francia en las próximas elecciones presidenciales, la filósofa defiende que el país galo está preparado para tener una mujer Presidenta y que el voto de los ciudadanos no estará determinado por si la candidatura es o no de una mujer.

Vía: cadenaser.com

Filósofa dominicana Lusitania Martínez: “Ser libre es salirse del mundo de la doble moral“





Por Maribel Núñez

Santo Domingo, RD.- “Ser libre es salirse del mundo de la doble moral y que tanto hombres como mujeres sean, de acuerdo a su historia y lugar en el mundo, la medida de las cosas y en ese contexto y las reglas del juego claras, los unos y los otros tratemos de ser felices y compasivos, en soledad o acompañados…”

Esta entrevista nace de la motivación creada después de participar en varias conferencias con la filósofa, destacada investigadora y reconocida intelectual dominicana, Lusitania F. Martínez Jiménez, pionera no sólo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), sino en la República Dominicana, en los estudios de las reflexiones sobre filosofía existencialista.

Es doctorada en filosofía en la Universidad Complutense de Madrid (1972). Escritora, con libros como Filosofía Dominicana: Pasado y Presente”, 2009, publicado por el Archivo General de la Nación. Les dejo pues, con la mujer que viste tanta rebeldía y transgresión como la que vistió, en su momento y guardando las distancias, Simone de Beauvoir.

—En los últimos meses usted ha estado muy activa, conversando sobre Simone Beauvoir a quien las feministas y filósofas del mundo, celebraron en el 2008, los 100 años de su natalicio. Haciendo una extrapolación de la Francia del 1949, año en que esta filósofa existencialista presentó «El segundo sexo», libro que, además de las muchas ediciones y traducciones, también provocó profundas transformaciones sociales en las sociedades occidentales, ¿cómo siente que se reciben los enunciados de la Beauvoir en la sociedad dominicana del siglo XXI.

—Una buena parte de las mujeres del país, por años, han mostrado simpatías por Simone. Las razones son varias, pero hay una que prevalece: admiración por su valentía en admitir en su vida personal, acordar una relación necesaria y leal, seria y profunda con Sartre, pero compartida con amores contingentes, muy a pesar de que ella era, supongo, un ser humano como somos todos los seres humanos, posesivos, orgullosos, inseguros en el amor, etc. Es una relación, yo diría que en esos términos radicales de autenticidad, única en la historia humana.

—¿Sigue siendo usted una existencialista atea a cabalidad?

—Soy y seré existencialista y pese a que soy y seré existencialista (¿qué persona inteligente no se pregunta por el sentido de la existencia y de la libertad?), nunca he vivido, he podido, ni sentido el amor como una existencialista, al menos, como una sartreana. Conozco la teoría del deseo y del amor en Sartre y Simone, por temperamento me atrae el desamor de los personajes sartreanos, acepto a plenitud el planteamiento de la fragilidad de los sentimientos en este mundo diseñado para la incomunicación, pero, contrario a mi elección filosófica, soy una mujer desafortunadamente sentimental.

—Mirando un video sobre Sartre en You Tube observé que se refieren a Beauvoir de esta manera: “Sartre conoció a una muchacha que sería una de las más importantes ensayistas y narradoras de Francia”. ¿Por qué piensa que todavía no se refieren a Simone como la mujer filósofa, la que también hizo filosofía y que con sus teorías se cambiaron paradigmas en el campo filosófico en cuanto a la categorización de la mujer? ¿Por qué ni siquiera aparece en los diccionarios filosóficos?, ¿Qué piensa se debe hacer para cambiar esa realidad?

—La filosofía es un terreno de los hombres, porque es el área del conocimiento de mayor prestigio, incluso más que el área de la ciencia, debido a su origen milenario, y por su ambición de poseer el universal, es decir, la interrogante lapidaria sobre el sentido de la totalidad. Y tú sabes que la mujer ha sido, bíblica y culturalmente separada del logos, de la palabra. Según mi lectura de ellos, Sartre y Simone nunca compitieron, eran buenos amigos y Simone la principal interlocutora intelectual para él. Desde su juventud los dos discutían sobre cada concepto y planteamiento que más tarde entrarían en el universo existencialista; luego Simone no fue la “Dama Sartreana” ni fue “Musa del existencialismo”, como es definida en los diccionarios filosóficos, fue co-creadora del existencialismo francés ateo. Sería largo explicarte aquí las conceptualizaciones y las categorías que en conversación con Sartre, aportó Simone a la teoría de la libertad sartreana; y recuerda que casi toda su fama se debe al hecho de haber aplicado la teoría del existencialismo a la condición de la mujer, resumida en el slogan que ha recorrido el mundo, “La mujer no nace, se hace”. El segundo sexo fue una monstruosa investigación multidisciplinaria fundamentada también en otras corrientes teóricas, como las de Hegel, Marx y Freud.

—El 8 de marzo del 2008 se inauguró la Cátedra Simone de Beauvoir en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, nos podría hablar del camino recorrido para lograrla y qué tanto influirá en la creación de un nuevo pensamiento hacia la concepción de género entre los académicos universitarios y los estudiantes y cómo podría influir este cambio en la sociedad dominicana?

—La Cátedra Extracurricular “Filosofía y Género” Simone de Beauvoir, que pertenece a la Escuela de Filosofía de la UASD, fue propuesta en uno de los muchos talleres que hemos realizado las mujeres que pertenecemos al equipo sostén del Convenio de Género, entre el Ministerio de la Mujer y la Universidad Autónoma de Santo Domingo. La Cátedra, aprobada por resolución por el Consejo Universitario, es una muestra concreta de la intención que tiene el Convenio mencionado, en crear las condiciones para transversalizar los planes de estudios desde el enfoque de la relación entre hombres y mujeres. Y, en ese sentido, el objetivo central de la Cátedra, es gradualmente, desarrollar actividades para ir analizando con estudiantes y profesores, los discursos filosóficos que se enseñan en el colegio, y detectar lo que las especialistas feministas denominan como el “subtexto genérico” oculto en ellos. El enfoque de género pues, pone bajo su lupa a los filósofos de la antigüedad, a los ilustrados, a los actuales pensadores, a la galería entera de estudiosos de la filosofía, y su propuesta no es una nueva historia de la filosofía per se, sino una filosofía que des oculte, critique (de construya) y se apegue a la verdad, respecto a la relación de poder que está asentada en las piezas teóricas de los filósofos, las cuales identifican a la mujer con naturaleza y con “lo otro” , secundario e inmanente. Luego, el enfoque de género que la Cátedra “Filosofía y Género” Simone de Beauvoir, pretende introducir en el pensamiento filosófico, lo que quiere demostrar centralmente, es, que el universal pretendido por la filosofía es falso, puesto que la filosofía es androcéntrica, es decir, refiere al hombre como medida de todas las cosas identificándolo con la humanidad.

Transformar a la filosofía en este sentido es al final, devolverle su verdadero status de universalidad, de ser expresión “de la autoconciencia de la especie”, es el fin de la heterodesignación de lo femenino (la mujer designada y definida por los hombres en el contenido de los conocimientos y discursos filosóficos) pues permitirá que las mujeres pasen a ocupar junto a los hombres en la producción de conocimiento, en la vida práctica y cotidiana, un lugar de dignidad que les permita auto designarse como un ser humano capaz intelectual y emocionalmente.

—Analicemos la situación de la mujer dominicana y cómo se ha ido agudizando el problema de la prostitución, en el sentido de que hoy mujeres que son estudiantes, mujeres que son profesionales, ejercen la prostitución como su modo vivendi y es tan generalizado en la sociedad “el que tú tienes que buscarte un hombre que te ayude”, para mí es una manera de prostitución. Encontramos mujeres que hoy han tomado el feminismo para andar desnudas en la calle, podemos mencionar cómo las feministas en tiempos atrás se quitaron los sostenes “para decir mi cuerpo es mío nadie me lo dirige”, ¿Qué está pasando hoy día? ¿Qué tan libres son las mujeres? ¿Se dirigen ellas, o la dirige el gran capital, los diseñadores, son ellos los que pautan la vida de las mujeres? Un diseñador decidió que las mujeres debían andar con las caderas al desnudo y hoy no se consigue un pantalón que las cubra. Le reitero, ¿qué tan libres son las mujeres en el día de hoy y para qué estamos usando el feminismo?

Si te fijas, en los medios, parecería que todo está diseñado para que las mujeres (y los hombres) se prostituyan, se exhiban, proliferan abierta y subliminalmente los símbolos sexuales, pues el sexo se ha convertido en el centro, prolifera para ser normalizado, como dice Foucault, estimulado por una asqueante e insoportable promoción de la ingesta de alcohol y música que induce a la violencia contra la mujer; esta parafernalia parecería necesaria para alcanzar el paraíso (junto a los senos, como dice la novela). Y claro, ser joven, blanca y con un cuerpo escultural es la consigna; de modo que la belleza y estar “verdaderamente actualizado”, nada tiene que ver con las personas que han pasado de los 30 años, que no toma alcohol. La mayoría de los anuncios a mí me asquean, porque prácticamente en ellos las mujeres somos las que aparecemos casi desnudas al lado de un efecto de consumo (carro, tarjeta), factores sensibles en la vida de mujeres y hombres pobres que no estudian, y que son invitados y seducidos al consumo y a la vida fácil y “buena” no importa si es a través de la prostitución.

—¿Somos libres, el feminismo nos ha hecho libres? ¿Qué pasó con el feminismo y qué tan libres son las mujeres de hoy día?

—Volveríamos con la filosofía, pero mejor hablemos con claridad pedagógica. ¿Qué es ser libre? Para mí es poder accesar como un ser humano inteligente y digno a las mismas oportunidades de que disfrutan los hombres en la esfera pública y privada sin que se me encasille culturalmente, obligándome a situarme en las tareas de la esfera privada, alejada de los conocimientos. Esto implica que puedo designarme, que soy responsable de mi vida en todos los sentidos, sin que por esto falte al respeto, la lealtad y la solidaridad y ejercicio de la verdad, necesarios en la convivencia con la pareja y los demás seres que me rodean, y de que soy merecedora de la misma lealtad, solidaridad y verdad de parte de las personas que me aman. Por ello ser libre es salirse del mundo de la doble moral y que tanto hombres como mujeres sean, de acuerdo a su historia y lugar en el mundo, la medida de las cosas y en ese contexto y las reglas del juego claras, los unos y los otros tratemos de ser felices y compasivos, en soledad o acompañados, religiosos o ateos, viejos o jóvenes, siempre buscando auto conocernos para transformarnos y dar un giro más humano al mundo, construyendo consensualmente la igualdad y la aceptación de la diferencia.

El feminismo nos ha hecho más libres pero también más atareadas y a los hombres parecería que los ha hecho menos responsables. Estamos siendo relativamente más respetadas, pero también estamos más solas y más temidas, menos apoyadas en la cotidianidad. En esta sociedad en transición hacia nuevos valores de igualdad, aparecen muchos malentendidos y confusiones: las jóvenes se sienten más libres de apoyar a sus compañeros, incluso económicamente si es necesario; los hombres se benefician de las demandas de igualdad, lo que no pocas veces genera un oportunismo masculino muy grande en las parejas actuales.

La libertad es un ejercicio muy difícil, porque el poder está oculto en toda la red de la relación personal y social. Yo diría que hay que estar vigilantes para poder construir esa libertad personal que deseamos y que hace menos difícil la comunicación con los otros y la realización de nuestro ser. | MARIBEL NÚÑEZ, periodista dominicana.

Vía: lanaciondominicana.com

Terry Eagleton: Elogio de Karl Marx




Alabar a Karl Marx puede parecer tan perverso como dedicarle una palabra amable al estrangulador de Boston. ¿No eran las ideas de Marx responsables de despotismo, asesinato en masa, campos de trabajo, catástrofe económica y pérdida de libertad para millones de hombres y mujeres? ¿No fue uno de sus devotos discípulos un campesino georgiano paranoide de nombre Stalin, y no hubo otro que fue un brutal dictador chino que bien puede haber teñido sus manos con la sangre de unos 30 millones de personas? La verdad es que Marx no fue más responsable de la opresión monstruosa del mundo comunista de lo que lo fue Jesús de la Inquisición.


Por un lado, Marx habría despreciado la idea de que el socialismo pudiera echar raíces en sociedades atrasadas, de una pobreza desesperada y crónica, como Rusia y China. Si así fuera, entonces el resultado sería simplemente lo que él llamó “la escasez generalizada”, lo que quiere decir que todo el mundo estaría privado, no sólo los pobres. Esto significaría volver a “toda la porquería anterior” o, con una traducción menos fina, a “la mierda de siempre”.

El marxismo es una teoría de cómo las adineradas naciones capitalistas podrían utilizar sus inmensos recursos para lograr la justicia y la prosperidad para sus pueblos. No es un programa por el cual naciones carentes de recursos materiales, de una cultura cívica floreciente, de un patrimonio democrático, de una tecnología bien desarrollada, detradiciones liberales ilustradas y de una mano de obra educada y cualificada puedan catapultarse a sí mismas a la era moderna.

(…) de otra parte, este desarrollo de las fuerzas productivas (que entraña ya, al misma tiempo, una existencia empírica dada en un plano histórico-universal, y no en la existencia puramente local de los hombres) constituye también una premisa práctica absolutamente necesaria, porque sin ella sólo se generalizaría la escasez y, por tanto, con la pobreza, comenzaría de nuevo, a la par, la lucha por lo indispensable y se recaería necesariamente en toda la porquería anterior.— Karl Marx, La ideología alemana.

Marx sin duda quería ver prosperar la justicia y la prosperidad en tales lugares. Escribió con rabia y con elocuencia acerca de varias de las oprimidas colonias de Gran Bretaña, y no menos de Irlanda y de la India. Y el movimiento político que su trabajo puso en marcha ha hecho más para ayudar a las naciones pequeñas a deshacerse de sus amos imperialistas que cualquier otra corriente política. Sin embargo, Marx no era tan incauto como para imaginar que el socialismo se pudiera construir en esos países sin que las naciones más avanzadas les prestaran su ayuda. Y eso significaba que la gente común de los países avanzados tenía que arrancar los medios de producción de manos de sus gobernantes y ponerlos al servicio de los condenados de la tierra. Si esto hubiera sucedido en la Irlanda del siglo XIX, no habría habido el hambre que envió a un millón de hombres y mujeres a la tumba y a otros dos o tres millones hasta los confines de la tierra.

Hay un sentido en el que el conjunto de los escritos de Marx se pueden resumir en varias preguntas embarazosas: ¿Por qué el Occidente capitalista ha acumulado más recursos de los que jamás hemos visto en la historia humana y, sin embargo, parece incapaz de superar la pobreza, el hambre, la explotación y la desigualdad? ¿Cuáles son los mecanismos por los cuales la riqueza de una minoría parece engendrar miseria e indignidad para la mayoría? ¿Por qué la riqueza privada parece ir de la mano con la miseria pública? ¿Es, como sugieren los reformistas liberales de buen corazón, que no hemos conseguido eliminar estas bolsas de miseria humana, pero que lo haremos con el paso del tiempo? ¿O es más plausible sostener que hay algo en la naturaleza del capitalismo que genera privación y desigualdad, tan cierto como que Charlie Sheen genera chismes?

Marx fue el primer pensador en hablar en esos términos. Este desarrapado exiliado judío, un hombre que una vez comentó que nadie había escrito tanto sobre el dinero y tenía tan poco, nos legó el lenguaje con el que el sistema en que vivimos puede ser entendido como un todo. Sus contradicciones fueron analizadas, su dinámica interior dejada al descubierto, sus orígenes históricos examinados y su potencial caída anunciada. Esto no quiere decir que Marx considerara al capitalismo simplemente como una Mala Cosa, como admirar a Sarah Palin o echar el humo del tabaco a la cara de los niños. Por el contrario, era extravagante en su alabanza de la clase que lo creó, un hecho que tanto sus críticos como sus discípulos han disimulado convenientemente.

No hay sistema social en la historia, escribió, que haya demostrado ser tan revolucionario. En un puñado de siglos, las burguesías (middle classes) capitalistas habían borrado de la faz de la tierra casi todo el rastro de sus enemigos feudales. Habían acumulado tesoros materiales y culturales, inventado los derechos humanos, emancipado a los esclavos, derrocado a los autócratas, desmantelado los imperios, lucharon y murieron por la libertad humana, y sentaron las bases de una civilización verdaderamente global. Ningún documento prodiga elogios tales como ese histórico y poderoso logro que es El Manifiesto Comunista, ni siquiera el Wall Street Journal. (1)

Eso, sin embargo, fue sólo una parte de la historia. Hay quienes ven la historia moderna como un relato apasionante de progreso, y quienes lo ven como una larga pesadilla. Marx, con su perversidad habitual, pensó que era ambas cosas. Cada avance de la civilización ha traído consigo nuevas posibilidades de barbarie. Los lemas de la gran revolución burguesa (middle-class), “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, fueron también sus consignas. Él simplemente se preguntó por qué esas ideas no podrían ponerse en práctica sin violencia, pobreza y explotación.

El capitalismo había desarrollado energías y capacidades humanas más allá de toda medida anterior. Sin embargo, no había utilizado esas capacidades para hacer que los hombres y mujeres se liberaran de la fatiga inútil. Por el contrario, se los había forzado a trabajar más duro que nunca. En las civilizaciones más ricas de la tierra se padecía tanto como en sus antepasadas ​​del Neolítico.

Esto, consideraba Marx, no era debido a la escasez natural. Se debía a la forma peculiarmente contradictoria en la que el sistema capitalista genera sus fabulosas riquezas. Igualdad para algunos significa desigualdad de los demás, y libertad para algunos supone opresión e infelicidad para muchos. La voracidad del sistema a la búsqueda de poder y beneficio había convertido las naciones extranjeras en colonias esclavizadas, y a los seres humanos en juguetes de las fuerzas económicas más allá de su control. Había asolado el planeta con la contaminación y la hambruna masiva, y cicatrizado con guerras atroces.

Algunos críticos de de Marx señalan con razón la atrocidad de los asesinatos en masa en la Rusia y la China comunistas. No suelen recordar con idéntica indignación los crímenes genocidas del capitalismo: las hambrunas de finales del siglo XIX en Asia y África en los que murieron muchos millones de personas; la carnicería de la Primera Guerra Mundial, en la que las naciones imperialistas masacraron a sus propios trabajadores en la lucha por los recursos mundiales; y los horrores del fascismo, un régimen al que el capitalismo tiende a recurrir cuando su espalda está contra la pared. Sin el sacrificio de la Unión Soviética, entre otras naciones, el régimen nazi aún podría estar incólume.

Los marxistas alertaron de los peligros del fascismo mientras los políticos del llamado mundo libre seguían preguntándose en voz alta si Hitler era un tipo tan desagradable como lo pintaban. Casi todos los seguidores actuales de Marx rechazan las villanías de Stalin y de Mao, mientras que muchos no-marxistas seguirían defendiendo enérgicamente la destrucción de Dresde o Hiroshima. Las modernas naciones capitalistas son en su mayor parte fruto de una historia de genocidio, violencia y exterminio igual de detestables que los crímenes del comunismo. El capitalismo también fue forjado con sangre y lágrimas, y Marx estuvo allí para presenciarlo. Es sólo que el sistema ha estado funcionando el tiempo suficiente para que la mayoría de nosotros olvidemos ese hecho.

La selectividad de la memoria política tiene algunas curiosas formas. Tomemos, por ejemplo, el 11/S. Me refiero al primer 11/S, no al segundo. Me refiero al 11/S que tuvo lugar exactamente 30 años antes de la caída del World Trade Center, cuando los Estados Unidos ayudaron a derrocar al gobierno democráticamente elegido de Salvador Allende en Chile, instalando en su lugar a un dictador odioso que asesinó muchas más personas de las que murieron en ese terrible día en Nueva York y Washington. ¿Cuántos estadounidenses son conscientes de ello? ¿Cuántas veces ha sido mencionado en Fox News? (2)

Marx no era un soñador utópico. Por el contrario, comenzó su carrera política peleando ferozmente con los utópicos soñadores que le rodeaban. Tenía tanto interés en una sociedad humana perfecta como lo pueda tener un personaje de Clint Eastwood, y nunca habló de forma tan absurda. No creía que hombres y mujeres pudieran superar al Arcángel Gabriel en santidad. Por el contrario, creía factible que el mundo pudiera convertirse en un lugar considerablemente mejor. En eso fue un realista, no un idealista. Quienes de verdad esconden la cabeza -la moral de avestruz de este mundo- son aquellos que niegan que no puede haber ningún cambio radical. Se comportan como si Padre de familia y la pasta dentífrica multicolor fuera a seguir existiendo en el año 4000. Toda la historia de la humanidad refuta este punto de vista.

El cambio radical, sin duda, puede no ser para mejor. Tal vez el único socialismo que veamos sea uno impuesto a un puñado de seres humanos que puedan escabullirse de algún holocausto nuclear o de un desastre ecológico. Marx habla incluso agriamente de la posible “mutua ruina de todos los partidos”. Un hombre que fue testigo de los horrores de la Inglaterra industrial-capitalista era poco probable que albergara presunciones idealistas acerca de sus congéneres. Todo lo que quería decir es que hay recursos más que suficientes en el planeta para resolver la mayoría de nuestros problemas materiales, así como que había comida más que suficiente en Gran Bretaña en la década de 1840 para alimentar a la hambrienta población irlandesa varias veces. Es la manera en que organizamos la producción lo que es crucial.

Notoriamente, Marx no nos proporcionó un plan sobre cómo hacer las cosas de forma diferente. Es bien sabido que tiene poco que decir sobre el futuro. La única imagen del futuro es el fracaso del presente. No es un profeta en el sentido de mirar en una bola de cristal. Es un profeta en el sentido bíblico de alguien que nos advierte de que, a menos que cambiemos nuestras injustas maneras, es probable que el futuro sea muy desagradable. O que no haya futuro en absoluto.

El socialismo, pues, no depende de un cambio milagroso en la naturaleza humana. Algunos de los que defendieron el feudalismo contra los valores capitalistas en la Baja Edad Media predicaban que el capitalismo nunca funcionaría, ya que era contrario a la naturaleza humana. Algunos capitalistas ahora dicen lo mismo sobre el socialismo. Sin duda hay una tribu en algún lugar de la cuenca del Amazonas que cree que no puede sobrevivir un orden social donde un hombre puede casarse con la mujer de su hermano fallecido. Todos tendemos a absolutizar nuestras propias condiciones.

El socialismo no ahuyentaría la rivalidad, la envidia, la agresión, la posesividad, la dominación y la competencia. El mundo todavía mantendría su ración de matones, tramposos, vividores, oportunistas y psicópatas ocasionales. Es sólo que la rivalidad, la agresión y la competencia ya no adquirirían la forma de ciertos banqueros quejándose de que sus bonos se han reducido a unos miserables 5 millones de dólares, mientras que millones de personas en todo el mundo luchan por sobrevivir con menos de 2 dólares al día.

Marx fue un pensador profundamente moral. Habla en El Manifiesto Comunistade un mundo en el que “el libre desarrollo de cada uno condicione el libre desarrollo de todos”. Este es un ideal para guiarnos, no una condición que podamos alcanzar nunca del todo. Pero su lenguaje es sin embargo significativo. Como buen humanista romántico, Marx creía en la singularidad del individuo. La idea impregna sus escritos de principio a fin. Tenía pasión por lo sensualmente específico y aversión a las ideas abstractas, a pesar de lo ocasionalmente necesarias que pensaba que podrían ser.

Su llamado materialismo está en la raíz del cuerpo humano. Una y otra vez, habla de la sociedad justa como aquella en la que hombres y mujeres sean capaces de realizar sus poderes y capacidades distintivos en sus propias formas distintivas. Su objetivo moral es la autorrealización placentera. En esto se une a su gran mentor Aristóteles, que entiende que la moralidad trata de cómo florecer más rica y agradablemente, y no ante todo (como la edad moderna desastrosamente imagina) sobre las leyes, derechos, obligaciones y responsabilidades.

¿Cómo este objetivo moral difiere del individualismo liberal? La diferencia es que, para lograr la verdadera realización personal, Marx cree que los seres humanos deben encontrarla en los otros, los unos a través de los otros. No es sólo una cuestión de que cada uno haga sus propias cosas aislado de los demás. Lo que ni siquiera sería posible. El otro debe ser el terreno de nuestra propia realización, al mismo tiempo que él o ella nos proporcionan nuestra misma condición. A nivel interpersonal, es lo que se conoce como amor. En el plano político, se lo conoce como socialismo. El socialismo para Marx sería simplemente cualquier conjunto de instituciones que permitieran que esta reciprocidad ocurriera en la mayor medida posible. Piénsese en la diferencia entre una empresa capitalista, en la que la mayoría trabaja para el beneficio de unos pocos, y una cooperativa socialista, en la que mi propia participación en el proyecto aumenta el bienestar de todos los demás, y viceversa. No se trata de que haya un santo auto sacrificio. El proceso está integrado en la estructura de la institución.

El objetivo de Marx es el ocio, no el trabajo. La mejor razón para ser un socialista, excepto para los pesados a los que sucede que no les gusta, es que detestas tener que trabajar. Marx pensaba que el capitalismo había desarrollado las fuerzas productivas hasta el punto de que, bajo relaciones sociales diferentes, podrían ser utilizadas para emancipar a la mayoría de hombres y mujeres de las formas más degradantes de trabajo. ¿Qué pensaba que íbamos a hacer entonces? Lo que quisiéramos. Si, como el gran socialista irlandés Oscar Wilde, optamos simplemente por estar todo el día echados, con vaporosas prendas carmesí, bebiendo absenta y leyéndonos las páginas impares de Homero uno a otro, entonces que así sea. La cuestión, sin embargo, era que este tipo de actividad libre tenía que estar disponible para todos. Nosotros ya no toleraríamos una situación en la que la minoría tuviera tiempo de ocio porque la mayoría tuviera que trabajar.

Lo que interesaba a Marx, en otras palabras, era lo que un poco engañosamente se podría llamar lo espiritual, no lo material. Si las condiciones materiales tuvieran que ser cambiadas, que lo fueran para liberarnos de la tiranía de lo económico. Él mismo era asombrosamente muy leído en literatura mundial, le encantaba el arte, la cultura y la conversación civilizada, se deleitaba con el ingenio, las comicidad y el buen humor, y una vez fue perseguido por un policía por romper una farola en el transcurso de una juerga. Era, por supuesto, ateo, pero no hay que ser religioso para ser espiritual. Fue uno de los muchos y grandes herejes judíos, y su obra está saturada de los grandes temas del judaísmo, como la justicia, la emancipación, el Día del Juicio, el reinado de paz y abundancia, la redención de los pobres.

¿Qué hay, pues, del pavoroso Día del Juicio final? ¿No preveía Marx que la humanidad requeriría una revolución sangrienta? No necesariamente. Pensaba que algunos países, como Gran Bretaña, Holanda y los Estados Unidos, podrían alcanzar el socialismo en paz. Si bien era un revolucionario, era también un vigoroso campeón de la reforma. En cualquier caso, cuando las personas dicen que se oponen a la revolución por lo general eso significa que les disgustan ciertas revoluciones, y otras no. ¿Son los estadounidenses antirrevolucionarios hostiles a la Revolución Americana como lo son a la cubana? ¿Se frotan las manos con las insurrecciones recientes de Egipto y Libia, o con las que derribaron las potencias coloniales en Asia y África? Nosotros mismos somos productos de levantamientos revolucionarios ocurridos en el pasado. Algunos procesos de reforma han sido mucho más sangrientos que algunos actos revolucionarios. Hay tantas revoluciones de terciopelo como violentas. La Revolución Bolchevique se llevó a cabo con escasas pérdidas humanas. La Unión Soviética que engendró cayó unos 70 años más tarde, sin apenas derramamiento de sangre.

Algunos críticos de Marx rechazan una sociedad dominada por el Estado. Y así lo pensaba él. Detestaba la política de Estado tanto como le disgusta al Tea Party, aunque por razones bastante menos chuscas. ¿Fue, podrían preguntar las feministas, un patriarca victoriano? Por supuesto. Pero como algunos comentaristas (no marxistas) modernos han señalado, fueron los hombres del mundo socialista y comunista, hasta el resurgimiento del movimiento de las mujeres en la década de 1960, los que consideraron que la cuestión de la igualdad de la mujer era vital para otras formas de liberación política. La palabra “proletariado” se refiere a los que en la sociedad antigua eran demasiado pobres para servir al Estado con otra cosa que no fuera el fruto de su vientre. “Proletarios” significa “descendientes”. Hoy en día, en los talleres y en las pequeñas granjas del tercer mundo, el típico proletario sigue siendo una mujer.

Lo mismo ocurre con las cuestiones étnicas. En las década de 1920 y 1930, prácticamente los únicos hombres y mujeres que predicaban la igualdad racial eran comunistas. La mayoría de los movimientos anticoloniales fueron inspirados por el marxismo. El pensador anti socialista Ludwig von Mises describe el socialismo como“el movimiento de reforma más potente que la historia haya conocido jamás, la primera tendencia ideológica no limitada a una parte de la humanidad, sino respaldada por gente de todas las razas, naciones, religiones y civilizaciones”. Marx, que conocía su historia un poco mejor, podría haberle recordado a von Mises el cristianismo, pero la cuestión sigue siendo contundente. En cuanto al medio ambiente, Marx prefigura asombrosamente nuestra propia política verde. La naturaleza, y la necesidad de considerarla como aliada en lugar de antagonista, era una de sus preocupaciones constantes.

¿Por qué podría Marx volver a estar en nuestras preocupaciones? Irónicamente, la respuesta es:por el capitalismo. Cada vez que uno oye hablar a los capitalistas sobre el capitalismo, uno sabe que el sistema tiene problemas. Por lo general, prefieren un término más anodino, como el de “libre empresa”. Las crisis financieras recientes nos han obligado una vez más a pensar la organización en la que vivimos como un todo, y fue Marx quien primero lo hizo posible. Fue El Manifiesto Comunista el que predijo que el capitalismo se convertiría en mundial, y que sus desigualdades se agudizarían gravemente. ¿Tiene su trabajo algún defecto? Cientos. Pero es un pensador demasiado creativo y original para ser reducido a los vulgares estereotipos de sus enemigos.

Notas del traductor:

1.The Wall Street Journal, el diario ultra liberal editado en el corazón del complejo financiero del Imperio, defensor a ultranza de las políticas monetaristas y especulativas responsables de la crisis mundial.

2.Fox News, cadena televisiva en USA, propiedad del grupo Murdoch, conocida por su conservadurismo extremista y guerrerista, representante de los sectores radicalizados del Partido Republicano, como el Tea Party.


Vía: bolpress.com


Mafalda, filósofa





Anton Barreneche Roark

Famosa entre las argentinas más famosas, desconoce el paso del tiempo y mantiene la frescura del primer día. Mafalda. La genial creación de Quino tiene más seguidores en Europa que en su país de nacimiento. Nacida en 1964, esta porteña que hacía las compras en el almacén de Manolo, se niega a retirarse. Y no por voluntad de su creador, sino por determinación propia. Obstinación que clama por vivir.

En 2009 fue recibida con tratamiento de alteza real en la feria del Libro de Lima, Perú. Consultado sobre el renacimiento de esta niña precoz, Quino contestó estar muy sorprendido por la vigencia renovada de esta niña con vincha. Más de cuatro décadas pasaron desde que Joaquin Salvador Lavado, Quino, la esbozara por primera vez. De señora de las cuatro décadas, nada. Todo el universo le sonríe a esta joven por dentro, Mafalda.

Susanita, Felipe, Miguelito y su hermano, el Guille acompañan a esta eterna disconforme con la sopa. ¿Cual es el secreto encanto de Mafalda? ¿Porque a pesar de los años transcurridos mantiene intacta su frescura? ¿Cual es el secreto de su filosofía de ver la vida? ¿Sed de entender la vida? ¿Porque dice lo que dice y hace lo que hace? ¿Es demasiado naïf? ¿Eterna soñadora compulsiva?

Tal vez… su secreto sea creer que el universo es un lugar hermoso, benevolente, donde es posible la felicidad. Claro que alguien podría pensar entonces: ¿por que ocurren las guerras? ¿Por que las muertes? Todos los días mueren cerca de treinta personas en accidentes automovilísticos. ¿Por que?

Si se mantienen los valores, si esos valores son adecuados es posible alcanzar logros. Si esos logros apuntalan la vida, es posible alcanzar logros. No es un universo retorcido y maléfico que condena al fracaso a sus hijos, sino todo lo contrario. La muerte, como consecuencia de haber transitado una larga vida no tiene porque ser tomado como algo malo en si mismo, es simplemente el final del camino.

Ese final del camino que es la muerte, da un tiempo limitado en el cual se pueden alcanzar sueños, seguir valores, sabiendo que hay un plazo perentorio y un telón final. (”the final courtain” diría Frank Sinatra, en la canción que le escribiera Paul Anka para que la cantara Old blue eyes). Exactamente lo contrario al punto de vista optimista de Mafalda es el representado por Miguelito.

Miguelito es el personaje que encuentra errores en la existencia pero no alcanza a ver el porque de esas imperfecciones, lo que se traduce en una incomprensión hacia el universo y un desconocimiento hacia la esencia humana. Rechina su dolor, pero no comprende. Le duele, pero no quiere razonar. Se mortifica, pero se niega a analizar. Repite letanías aprendidas en la escuela estatal argentina, con programas diseñados por el Régimen.

En todo caso, lo que propone Mafalda es protegerse de los asesinos y gente de mal vivir, para que cada cual encuentre la manera de buscar su propia luz, su propia felicidad sin importunar a los demás. El derecho a buscar la felicidad por los propios medios, valientemente, sabiamente. Soñar primero, concretar después.

La clave está en comprender la filosofía que respalda a Mafalda. Esta filosofía sobre apuntalar la vida tiene nombre: es la filosofía que sobrevuela las novelas de Ayn Rand, especialmente en “El Manantial”. Es muy sólida esta visión de la vida como para que desaparezca en solo un par de siglos. Esta filosofía es animarse a comprender que el mundo es un lugar benevolente y espera por nosotros con los brazos abiertos. Solo falta salir a conquistar el mundo y negarse a tomar la sopa!Enlace

Parece que Mafalda es más feliz que muchos. Y los es. Una persona que sabe que quiere, que sabe donde esta su objetivo es una persona que tiene mas chances de ser feliz, que vive mas intensamente que los demás.

Personas que hace algunos años soñaron primeramente y concretaron después, como Mafalda, pensaron que el planeta tierra es un lugar hermoso para comprender, disfrutar y vivir. Como Mafalda, saben que sus valores guían sus pasos futuros.


Vía: corrientesopina.com

lunes, 9 de mayo de 2011

17.000 nuevas palabras de Wittgenstein





Un profesor presenta un archivo perdido e inédito del pensador vienés.

17.000 nuevas palabras mecanografiadas y manuscritas y un puñado de ecuaciones matemáticas; ésa es la nueva veta de pensamiento de Ludwig Wittgenstein que Arthur Gibson, profesor de la Universidad de Cambridge, presentó ayer, después de haber trabajado con el hallazgo durante los últimos tres años.

La aparición del archivo es un auténtico acontecimiento en el claustrofóbico mundo de los estudios de Wittgenstein, el filósofo más impactante del siglo XX, según lo califica el diario 'The Guardian' en la noticia del hallazgo.

Según Gibson, los nuevos textos de Wittgenstein desaparecieron durante la II Guerra Mundial, cuando Wittgenstein (vienés y judío, exiliado en Cambridge), se empleó en un hospital porque consideraba insoportable la idea de dar clase mientras se producían los combates.

Gibson ha explicado el valor de su archivo en 'The Guardian': "Me quedé asombrado cuandoencontré el archivo. Lo increíble es que se trata de un archivo completo, inédito hasta ahora. Nos intoduce en el proceso de pensamiento de Wittgenstein, es como si el lector pudiera hurgar en su mente".

arte de esas 17.000 palabras fueron dictadas por Wittgenstein a Francis Skinner, su colaborador más íntimo y, probablemente, su amante. De hecho, la sorprendente muerte de Skinner (que tuvo complicaciones leves derivadas de su poliomelitis y fue víctima de la negligencia de los médicos) fue la causa de que se perdiera el archivo.

Wittgenstein, en estado de 'shock', envió los documentos a otro alumno por correo porque quería deshacerse de ellos. Y así permanecieron hasta que, en 1975, su depositario de los entregó a la Mathematical Association. El motivo, un cuaderno de cuadros comprado en Noruega lleno de fórmulas y anotaciones matemáticas. El cuaderno, en realidad, es uno de los grandes tesoros del archivo hallado, ya que enfrenta a Wittgenstein con el Pequeño Teorema de Fermat, de 1635. Sin embargo, la Mathematical Association carecía de archiveros profesionales, no supo valorar el documento y lo devolvió sin apenas tocarlo.

Además, cuaderno incluye algunas notas "narrativas" manuscritas por el propio Wittgenstein. En ellas, se demuestra que Francis Skinner no sólo fue el secretario del filósofo, sino que también fue su interlocutor más valioso.

"Este archivo demuestra que aún hay ideas revolucionarias e impredecibles que aún nos esperan en la Filosofía de Wittgenstein, aunque hasta ahora hubiéramos creído incorrectamente, que ya la habíamos entendido," dijo Gibson.

Vía: elmundo.es

Gilles Lipovetsky : "La moda puede llegar a ser un reto intelectual apasionante".





Ayer el mundo filosófico cordobés recibió una visita muy especial con la presencia del filósofo francés Gilles Lipovetsky. La cita tuvo lugar en la Facultad de Filosofía y Letras donde una treintena de personas fueron a escuchar su conferencia titulada Los retos del individualismo hipermoderno . En ella, Lipovetsky destacó que lo "posmoderno" ha llegado a su fin y que la sociedad ha pasado a la era "hipermoderna". Esta época se caracteriza fundamentalmente por el hiperconsumo y el individuo hipermoderno, ya que el consumo integra cada vez más esferas de la vida social y empuja al individuo a consumir para su satisfacción personal.

Además, cree que los individuos de este período están corroídos por la angustia, el miedo se ha superpuesto al placer y la ansiedad a su liberación.

--¿Qué características le atribuiría al que considera el hombre hipermoderno?

--Este hombre es hedonista y ansioso al mismo tiempo, ha perdido su confianza aunque se vuelve cada vez más reflexivo sobre sí mismo.

--¿Y a la mujer?

--La mujer hipermoderna es la que yo llamo "la tercera mujer", una fémina que ha conquistado el poder de disponer de sí misma y que decide sobre su propia vida. Tanto es así que quiere triunfar en todos los aspectos de su vida, tanto en el personal, el familiar como en el profesional. Además, quiere combinar lo que durante tanto tiempo ha estado separado.

--¿Qué se considera, más sociólogo o más filósofo?

--Soy un híbrido porque soy un sociólogo para los filósofos y un filósofo para los sociólogos.

--Resulta un poco chocante que un gran pensador trate temas socialmente considerados ´superficiales´ como el lujo, el consumo o la moda.

--Si, yo puedo comprender que pueda ser algo moralmente chocante pero considero que, por ejemplo, la moda plantea preguntas intelectuales muy interesantes. La moda, que es una invención de Occidente, puede llegar a ser un reto intelectual apasionante en realidad. No hay que olvidar que una visión global de estos temas es que son fenómenos sociales considerables a día de hoy.

--Algunos que le conocen muy bien lo han calificado de visionario porque en su día planteó temas que hoy están de actualidad ¿Cuáles cree que serán los temas de los que se hablará en el mañana?

--Ahora mismo estoy trabajando en un libro sobre las tendencias del capitalismo que absorben todo el mundo del arte, es decir, una reflexión en la que planteo que la fuerza del capitalismo cambia el actual modo de vida.

--Cuando Gilles Lipovetsky descansa del pensamiento filosófico en su casa ¿desconecta viendo la televisión?

--Sí, yo veo la televisión todos los días porque soy un hombre normal en lo cotidiano y en mi día a día.

--Por último y por curiosidad, ¿un admirador suyo le puede encontrar y seguir en las redes sociales?

--Si, tengo un perfil en Facebook desde hace tiempo pero no puedo utilizarlo con frecuencia, por lo que no tengo mucha práctica. Más bien lo tengo para investigarlo como fenómeno social de masas.

Vía: diariocordoba.com

sábado, 7 de mayo de 2011

Filosofía en la escuela: una puerta para salir a pensar




Se aplica desde primer grado y apunta a estimular el debate y el espíritu crítico entre los alumnos. Una clase desde adentro.


"Todos tenemos un deseo. El tuyo es jugar en Estudiantes, y el mio, en Gimnasia", le dice un alumno a un compañero. "Para mi no es así, porque una persona puede tener el deseo de no tener deseos", interviene un tercer estudiante. "Yo coincido con vos, porque el deseo es la presencia de una ausencia. Eso lo dijo alguien y pienso que tiene razón", aporta otro integrante de la clase. Una clase de Filosofía que no se desarrolla en ninguna facultad, sino en la Escuela Anexa. Y los que debaten son chicos de 9 años.

Filosofía con Niños es un proyecto de extensión de Humanidades que, desde hace cuatro años, se desarrolla en la escuela de calle 50. Lo encabeza Laura Agratti, integrante de la cátedra Didáctica de la Filosofía y secretaria de Extensión de esa unidad académica. Está dirigido a todos los niños -desde 1° grado- y a las maestras de la institución, muchas de las cuales ya se capacitaron y están al frente de las clases. "No se necesita estudio para trabajar esta disciplina con alumnos de primaria. Sólo se requiere que el docente se cuestione su rol, y no matarles a los chicos el 'por qué' cuando entran a la escuela", sonríe Laura.

La experiencia, vista desde un rincón del aula, demuestra que a los alumnos de la Anexa, por el contrario, se les potencia el espíritu crítico. Lo explican ellos. "Nos sentamos así (en círculo, sobre almohadones) para poder mirarnos y escucharnos entre todos", aclara una niña. "Para estar juntos y querernos", acota una compañera". "Es que somos todos iguales, nadie es superior", resalta otra. "En Filosofía cantamos canciones y leemos cuentos para debatirlos con argumentos; para preguntarnos sobre lo que dicen. Y así nos surgen ideas y nuevas preguntas", sintetiza un pequeño.

TODAS LAS MANOS EN ALTO

Hablando de canciones, ni bien se sentaron los 32 chicos comenzaron a cantar y a teatralizar "El extraño de pelo largo". Al terminar, Laura dijo "ya estamos en clase". Fue cuando salió a escena un conejo de peluche que los niños se pasan para cederse la palabra. El tema de ayer eran los deseos. Y las manos para participar del debate se levantaban de a diez o más a la vez. El disparador fue un cuento en el que una pequeña lo quería "todo". Uno de los alumnos tomó el conejo y disparó: "A mi me faltan un montón de cosas y no tengo deseos. Soy feliz así". El debate se potenció.

Laura Agratti reflexionó sobre la intervención del alumno, uno de los más activos del curso -lo que es mucho decir en un ámbito altamente participativo-. "El sabe lo que tiene y lo que le falta, y dice no desear eso que le falta". Algunos compañeros le discuten la postura.

El rol de Laura es ser "una más de nosotros", explica una de las niñas. "Es la amiga más interesada", define la compañera que se sienta a su lado. "Es que ésta es una clase donde podemos pensar distinto, o algunos igual, pero las preguntas las podemos hacer nosotros", destacan, mientras van tomando notas en un cuaderno.

Notas y cuentos. Notas y música. A propósito, Laura comenta que está con el grupo "desde 1° grado, y fue difícil, pero hoy es uno de los más activos. La música fue importantísima para la experiencia con ellos", dice y recuerda el caso de una chica que un día mintió: "Yo comencé a reflexionar sobre el tema cantando 'Qué ves, qué ves cuando me ves, cuando la mentira es la verdad' (tema del grupo de rock Divididos). Luego le pedí si me ayudaba a tomar nota de todo lo que se decía. Tenía 6 años. Estaba recién alfabetizada. Y cuando leímos el cuaderno no lo podíamos creer. No faltaba nada. Desde entonces, los chicos de 1° grado comenzaron a tomar apuntes en la escuela".

EDUCAR PARA PENSAR

El filósofo estadounidense Matthew Lipman dictaba Lógica en una universidad y comprobó, allá por los '60, que los alumnos llegaban sin saber pensar. Y pensó que el proceso tenía que empezar desde que eran niños. Desarrolló así el programa Filosofía para Niños, en 1969, bajo la consigna "Si queremos adultos que piensen por sí mismos, debemos educar a los niños para que piensen por sí mismos". En 1996, guiados por la teoría de Walter Kohan, quien cambió el "para" por el "con", en Humanidades se abocaron al tema. Hoy los chicos de la Anexa son educados para pensar por sí mismos. "El desafío es extender la experiencia", remata Laura Agratti.


Vía: eldia.com.ar

viernes, 6 de mayo de 2011

La Historia, un tema obsesivo en la obra de Cioran.






ANGEL GONZALEZ GARCIA



Con un título, Contra la Historia, que parece inequívocamente sugerencia del propio Cioran, y así se nos declara en la contraportada, publica Esther Seligson un conjunto de artículos y aforismos de este escritor rumano, espigados unos de aquellos de sus libros que aún permanecen inéditos en España Histoire et utopie, Syllogismes de l'amertume, La chute dans le temps y De l'inconvenient d'être né); tomados otros de la Nouvelle Revue Française (NRF), revista a la que suele confiar sus incalificables ejercicios de estilo. Por obra y gracia de Fernando Sabater, traductor, comentador y, en otro tiempo, inventor incluso, para algunos maliciosos, de sus obras, Cioran es conocido suficiente e insólitamente en nuestro país; hasta tal punto, que no sería quizá oportuno descartar que cuente con un puñado de lectores descarriados y temerarios. Temerarios digo, porque al abrir un libro de Cioran y recorrer sus páginas entre razonables sobresaltos, uno siente lo que probablemente pudo sentir aquel abuelo nuestro libre pensador en Soria, cuando en la soledad de la noche sacaba del estante menos accesible de su biblioteca un tomo de las obras de Voltaire: el vértigo de un secreto veneno. «Un libro debe ser un peligro», confiesa Cioran; y los suyos lo son.

Lecturas especulativas

Cioran escribe para el lector amigo de paradojas, aforismos y acertijos, esto es: para quien piensa que las cosas que merece la pena pensar no consiguen desentenderse del riesgo de su inutilidad o de su fatalidad. Son lecturas para caballeros especulativos y un poco escépticos, no para jóvenes opositores o filósofos arrepentidos: Cioran no vende nada, ni siquiera desesperación, como algunos de sus partidarios más fanáticamente catastróficos suponen; sólo brinda desengaño, algo que, según sentencia agudamente Gracián, tan próximo a Cioran en ocasiones, «siempre fue pasto de la prudencia, delicias de la entereza». ¿Y qué mejor ocasión para oficiar de prudente y desengañado que el estudio de la historia?La historia es un tema obsesivo en la obra de Cioran, de ahí el acierto de la Seligson (a falta de otros, como la correcta traducción, disculpable sin duda a la vista del arduo estilo de Cioran, o un prólogo que peca de positivo) al reunir en este librito algunos de sus textos más sabrosos. El lúcido, que así llama Cioran al desengañado, ha ido desgranando todas las tentaciones que a su insomnio, toda, las a su desconfianza hay; pero aún debe la última, la del tiempo que atribuye forzosamente un sentido, trágico o venturoso -tanto da- a todo lo que en él se aloja y dura: al sabio, en primer lugar. Es él quien sabe de los horrores del tiempo, pero también de la fascinación que el tiempo acaba por ejercer sobre el hombre que se empeña en discurrir entre esos horrores. Sabe que el tiempo nos deshace y nos despoja, pero intenta posesionarse de cada uno de sus instantes, rompiendo así su señorío. Quien se desengaña del tiempo, convencido de que nada bueno trae consigo, corre el peligro de caer del tiempo, de quedar a un lado del camino y tener que con templar una desoladora sucesión de instantes vacíos, deplorando el fin de aquellos días que, a su pesar, arrastraban alguna sombra de vida. ¿Cómo ir, pues, contra el tiempo, contra la historia, sin darle a la historia la oportunidad de librarse de nosotros, concediéndonos lo que nunca deja de prometer: la muerte? La respuesta se nos hiela entre los dientes cuando compren demos que ni la mismísima muerte nos exime de morir a la historia, pues ésta se las compone para convertir nuestra muerte en un ejemplo a seguir. Si hubiera alguien tan loco que eligiera la muerte para hurtársela a los otros, de nada le serviría: la historia convierte cada muerte en pretexto de todas las muertes. La muerte es contagiosa, y el héroe moribundo siempre se disculpa haciendo memoria de los héroes muertos o acrecentando la memoria de la muerte en quienes todavía no lo son, por vivos simplemente.

Así, de muerte en muerte, la historia se despeña sin remedio. Toda nueva edad es incomparablemente más letal que la anterior: el progreso, palabra que para el hombre moderno resume la positividad del curso de la historia, lo explica Cioran como una pérdida o, al menos, como una «deserción hacia adelante», como «una prisa hacia un porvenir donde ya nada ocurre». Despojados del presente, arrastrados hacia un futuro que produce verdadero pánico, aunque sólo sea porque exige que pongamos nuestras fuerzas al servicio de nuestra propia muerte, no nos queda sino el pasado, un catálogo de desdichas y cursilerías, a partes iguales: "El fin de la historia esta inscrito en sus comienzos". El hombre abandonó el Jardín para consumar un destino absurdo o, sí se prefiere «una odisea inútil»: la que lleva de la barbarie a la decadencia y pasa aleatoriamente por la civilización. ¿Por qué nos decidimos: por el crimen o por el suicidio? No resulta nada fácil: la fuerza y la plenitud del bárbaro se ganan a costa de crueldad e intolerancia, a costa de la necesidad de la muerte; y sólo cuando el bárbaro se debilita, alcanza ese espejismo de libertad hace del civilizado un hombre que ha caído en el abismo de su impotencia y espera el desenlace final a manos de los bárbaros de la periferia. La libertad es entonces como la última comida de un condenado a muerte, una banalidad biológica, pero un placer inaplazable.

Simpatías

Cioran no oculta que sus simpatías se inclinan del lado de lo que declina. Nadie lo pondrá en duda si conoce los libros que gozan de su favor: los de Pirrón, Marco Aurelio, Juliano el Apóstata, Meister Eckhart, Montaigne o Pascal; una buena colección de traidores a la vigorosa impertinencia de los pueblos e ideologías triunfantes.Sea cual sea la elección de cada hombre, lo que sí conviene es que cada palo aguante su vela, pues resulta un juego en verdad estúpido que los bárbaros y sus amigos se sientan molestos cuando se les lacha de tales o cuando se les echa en cara su pasión por las cárceles y la tortura -con el agravante de que tienen en tan mal concepto a sus enemigos que confían astutamente en que la puñalada a la vuelta de la esquina o el fusilamiento al amanecer les pillará de sorpresa- Los bárbaros siempre serán eso los bárbaros, y a nadie admiran.


Vía: ElPais.es

jueves, 5 de mayo de 2011

“Persona y acción”, la obra cumbre de la filosofía de Karol Wojtyla .






Persona y acción es la obra cumbre del pensamiento filosófico de Karol Wojtyła y uno de los textos antropológicos decisivos del siglo XX. El modo genial en que concilia la filosofía del ser y de la conciencia, la fenomenología y el tomismo desde una perspectiva personalista, la convierten en una obra de referencia insoslayable.



Juan Manuel Burgos


Si bien Wojtyła se encuadra sólidamente en la tradición realista, su pensamiento es plenamente moderno. No sólo asume el giro antropológico de la modernidad sino que, dando un paso más, se integra en el giro personalista llevado a cabo en el siglo XX.


Itinerario intelectual


De acuerdo con los planes de estudio de la época, durante su formación sacerdotal en Roma recibió una formación sólidamente tomista. A su vuelta a Polonia, la realización de una tesis de filosofía sobre Max Scheler introdujo a Wojtyła en el movimiento filosófico de la fenomenología y, a través de él, en toda la corriente del pensamiento moderno. Y el contacto profundo con esta filosofía tan diferente le permitió advertir que encerraba propuestas teoréticas de una gran relevancia que merecían ser atendidas: la reivindicación del sujeto, de la subjetividad, de la autonomía, la visión profunda de la conciencia, etc.

Este descubrimiento, inicialmente, afectó a sus estudios de ética, materia de la que era profesor entonces en la Universidad de Lublin. Sus investigaciones, en concreto, se enderezaron en la línea de la creación de una ética personalista que buscaba renovar la ética tomista a partir de las propuestas de Scheler y, en parte, también de Kant.


Pero, cuanto más profundizaba en este camino, más patente resultaba que era sencillamente imposible desarrollar una ética de corte personalista, integrada por elementos tomistas y fenomenológicos, si no se disponía de un sólido concepto de persona de las mismas características.


Un primer paso en esa dirección lo constituyó Amor y responsabilidad, publicado en 1960. Se trata de un novedoso ensayo de ética sexual, explicado a partir de las relaciones interpersonales, en el que Wojtyła ha asumido los conceptos modernos de sujeto, subjetividad, consciencia, autodeterminación, persona como fin en sí mismo, etc. Y, sobre esta propuesta, elabora su propia visión intelectual: la norma personalista, la prohibición moral de la instrumentalización sexual de la persona, la sexualidad como donación, etc.


El proyecto de “Persona y acción”


La ética personalista necesitaba una antropología personalista, y Persona y acción fue la respuesta de Karol Wojtyła a ese formidable reto intelectual. Se trata de un proyecto tremendamente original, tanto en la concepción como en la ejecución.

La concepción pretende nada menos que refundar la antropología realista a la luz del pensamiento moderno y, en concreto, de la fenomenología.


No era posible elaborar una antropología moderna usando directamente los conceptos técnicos del sistema aristotélico-tomista (sustancia y accidentes, potencia y acto, la naturaleza hilemórfica, etc.). Tales conceptos impedían integrar de manera satisfactoria las novedades que deseaba incorporar: subjetividad, autoconciencia, autoreferencialidad, yo, etc.


Al mismo tiempo, era igualmente consciente de que tampoco podía asumir, sin más, los presupuestos modernos, ya que ello conducía al idealismo. Su respuesta a este complejísimo problema fue la completa reconstrucción de los conceptos antropológicos básicos a partir de elementos tradicionales y modernos. Y el resultado es la elaboración de una antropología personalista ontológica bastante completa que no es ni metafísica ni fenomenología.


Wojtyla evita la dimensión categorial de la metafísica del ser, porque esta se expresa a través a través de conceptos como acto, potencia, sustancia, accidentes, etc. que son, justamente, los que Wojtyła quiere eludir porque le impiden su objetivo primario: elaborar una antropología que incorpore la subjetividad.


Algo paralelo sucede con la fenomenología. Wojtyła la conoce muy a fondo y se inspira ampliamente en ella pero, en sentido estricto, no es un fenomenólogo. La síntesis superadora y armonizadora de ambas actitudes es la que determina la configuración filosófica de Persona y acción, es decir, una antropología ontológica personalista de fundamentos tomistas y fenomenológicos.


El proyecto de Wojtyła en Persona y acción se puede entender como uno más de los intentos de los pensadores cristianos del siglo XX (Maréchal, Maritain, Stein, Mounier, Guardini, Marías) de unificar la tradición filosófica clásica, las premisas realistas, con el pensamiento moderno; como un esfuerzo más, brillante y cuajado en este caso, de integrar las dos grandes tradiciones filosóficas, la del ser y la de la conciencia, para alumbrar una antropología positiva. Una antropología capaz de ofrecer al no creyente, desde una razón contemporánea, un modelo de persona integrada, equilibrada y abierta a la trascendencia. Y, al creyente, un sistema de pensamiento que le evite la obligación de asumir formulaciones filosóficamente anticuadas como precio por la coherencia con su fe.


La experiencia, punto de partida


Es posible hablar en Persona y acción de una doble metodología. La primera es el método filosófico general de Wojtyła, que se basa en la experiencia.


Wojtyla intenta superar, desde el inicio, la dicotomía entre el objetivismo de la filosofía del ser y el subjetivismo de la filosofía de la conciencia. La primera alcanza la objetividad, pero tiende a mirar a la realidad desde el exterior lo que significa, en el caso de la persona, que pierde algo tan decisivo como su subjetividad. La segunda alcanza la subjetividad, puesto que parte directamente de ella, pero se trata de una subjetividad-conciencia desarraigada del ser, por lo que se abre el camino hacia el idealismo o el subjetivismo. ¿Cómo resolver el problema? Tomando como principio de la filosofía un concepto que incluya al mismo tiempo la objetividad y la subjetividad. Y este concepto es el de experiencia.


Para él, la experiencia, es decir, la dimensión cognoscitiva de la vivencia a través de la cual interactuamos con el mundo, se compone de dos elementos indisolublemente unidos: la vivencia de un contenido (objetividad), puesto que siempre experimento algo concreto; y la vivencia de mí mismo al vivir o experimentar ese contenido (subjetividad).


La experiencia es el acto que me da unitaria e integradamente estos factores y que, por lo tanto, unifica desde el principio la objetividad y la subjetividad, constituyéndose en el punto de partida de todo filosofar.


De la acción a la persona


El segundo nivel metodológico lo encontramos en el modo concreto de abordar el problema central de este ensayo: la persona y su acción. El procedimiento habitual de la filosofía tradicional consistía en analizar primero la persona, determinando su estructura ontológica, para pasar, en un segundo momento, al análisis de la acción. Pues bien, Wojtyła va a invertir esta perspectiva de modo radical. En primer lugar va a analizar la acción y, a través de ella, va a intentar descubrir a la persona. Será la acción quien le revele a la persona.


La razón fundamental de este cambio es que para Karol Wojtyła el hombre es persona, es decir, un quién, porque posee una estructura de autodeterminación en relación con la verdad. Solo los hombres poseen esta estructura, y esta estructura sólo se hace efectiva en la acción. Por lo tanto, no es posible descubrir que el hombre es persona, es decir, un quién capaz de autodeterminarse, más que a través del análisis de la acción.


Otras aproximaciones permitirán comprenderle previsiblemente como naturaleza, y, más precisamente, como naturaleza racional, pero siempre como un qué, no cómo un quién dueño de sí. Sólo el análisis de la acción nos va a mostrar al hombre-sujeto-persona a través de la estructura de la autodeterminación.


Juan Manuel Burgos es autor de La filosofía personalista de Karol Wojtyła (ed. Palabra).

Vía: aragonliberal.es


martes, 3 de mayo de 2011

Rubia, filósofa y boxeadora



Por Gisela Emma Saccavino
gsaccavino@diariouno.net.ar


Pasa de Nietzsche a Givenchy, de Nicolino Locche a Sabato y de los varietales a sus preferencias de vestirse para cada ocasión con una soltura envidiable. A pesar de dedicarse a una profesión vinculada a la fuerza masculina, Carla Romina Weiss (28) destila femineidad y confiesa que se encarga particularmente de que así sea.

La mendocina planea este año rendir sus tres últimas materias y obtener el título de profesora de Filosofía en la Universidad Nacional de Cuyo.

Al mismo tiempo, esta versátil joven ha realizado una exitosa carrera en el campo del boxeo, en el que ha peleado varias categorías, desde minimosca hasta supermosca, aunque, asegura, que se siente más cómoda en la última. Como profesional Carla ha mantenido cinco peleas. ¿Los resultados? Cuatro triunfos y un empate.

Acostumbrada a afrontar desafíos de lo más diversos, aceptó gustosa la invitación de Escenario & tendencias para realizar una producción fotográfica de moda, en la que, según aseguró, se sintió muy cómoda. En esta entrevista la rubia evidencia la soltura con la que se maneja en sus múltiples facetas.

–¿Las tendencias de moda suelen llamar tu atención?


–Tengo que reconocer que me gusta estar prolija, me gusta dar una buena imagen. Sobre todo en el contexto del boxeo, me interesa conservar la feminidad, pero no soy una persona abocada por completo al mundo de la moda. En general, no me fijo en las tendencias ni me enloquezco por saber qué es lo último que sale, más bien le doy una importancia funcional.

–¿Sos coqueta?


–Lo justo y necesario. Fundamentalmente me fijo en estar bien vestida según cada ocasión, soy muy ubicada en eso. Por ejemplo, si voy al gimnasio, me visto bien pero no exagero, lo mismo si estoy en la facultad. Cuando salgo de noche es otra cosa, o sea, el tema de la indumentaria tiene que ver con cada contexto.

–Hablemos de las elecciones de tu vida, particularmente de esa extraña fusión que conforman la filosofía y el boxeo. ¿Cuál surgió primero?


–La filosofía. De hecho, cuando empecé a boxear estaba terminando el cursado, es decir, estaba cerrando esa etapa. En ese momento se despertó mi pasión por el deporte y comenzó a absorberme la vida. Me apartó bastante de la filosofía e incluso de mis amistades, pero el boxeo es así: si te decidís por la competencia de alto rendimiento, ya no podés hacer mucho más.

–¿Pensás ejercer en el campo de la filosofía en algún momento?


–Sí, quiero terminar la carrera este año y dejarla “guardada en el closet” un tiempo para poder dedicarme de lleno y sin preocupaciones al boxeo, porque hoy por hoy estoy en la mitad de todo, no tengo resuelta la carrera ni el deporte. Entonces la idea es cerrar la etapa del estudio académico y seguir ocupándome, siempre que los resultados me acompañen, al deporte. Una vez que el cuerpo mande, dejaré el boxeo y me dedicaré nuevamente a los libros. Uno nunca los deja, porque un verdadero amante de la lectura no puede alejarse de ellos, pero una carrera te ocupa tu vida no te ocupa una horita nada más. Y no es mi propósito desmerecer ninguno de los dos campos.

–Pero se observa un punto positivo de en el hecho de haber recorrido ambas disciplinas en simultáneo: ambas han cristalizado en lo que será la tesis de tu carrera...

–Exacto, allí se verá plasmado por primera vez el vínculo entre la filosofía y el boxeo: la voy a trabajar sobre las relaciones de poder que se mantienen en el deporte de los puños, tanto entre el púgil y su entrenador como en el cuadrilátero mismo, donde hay una tensión de fuerzas por ganar el centro y obviamente, también lo que involucra la parte del negocio del boxeo, que es un tema siempre vigente.

–¿Y qué autores, por ejemplo, utilizaste como marco teórico? Por supuesto, el primero en quien una piensa es Michael Foucault...

–Exactamente, obviamente lo analizo desde una mirada contemporánea, por lo que Foucault es uno de ellos, y también Friedrich Nietzsche, entre otros.

Ping pong ecléctico


–¿Tu filósofo de cabecera?
–Friedrich Nietzsche.

–¿Un boxeador?
–El filipino Manny Pacquiao.

–¿Un escritor de ficción?
–Te nombro una que me enamoró en el último tiempo: Marta Oliveri.

–¿Y un libro?
–Dos: Memorias del ángel caído, de esa autora, y Rope Burns: Stories From the Corner, de F.X. Toole, que se hizo famoso por la versión cinematográfica: Million Dollar Baby, de Clint Eastwood, y es la historia del boxeo vista a través de la literatura.

–¿Un varietal?
–El Malbec.

–¿Un perfume?
–Ángel o Demonio, de Givenchy.

–¿Qué elegís para vestirte a diario?
–Generalmente ropa deportiva, porque entreno todo el día.

–¿Y cuál es tu prenda comodín?
–Las calzas o las faldas pantalón.

–¿Y para la noche?
–Depende del lugar, pero una falda corta, también calzas, unas buenas botas o las prendas de cuero.

Vía: diariouno.com.ar

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